Megan Hilt, mujer real del 2022

Sobrevivir a un trasplante de corazón y al cáncer ha hecho que Megan Hilt sea aún más fuerte.

Cuando el médico le dijo a Megan Hilt, de 18 años, que su dificultad para respirar y cansancio se debían probablemente a un trastorno de pánico, le tomó la palabra. Aun así, se sintió lo suficientemente mal como para pedirle a su madre que durmiera con ella.

“Sinceramente, me preocupaba no poder pasar la noche” dijo. “Llegué a un punto en el que me acostaba para ir a la cama y sentía como si un elefante estuviera sentado encima de mi pecho, no podía respirar”.

A la mañana siguiente, su madre sabía que algo estaba muy mal. “Tenemos que ir al hospital inmediatamente”, dijo.

Los médicos realizaron análisis de sangre y escaneos, pero no pudieron averiguar cuál era el problema. Le dieron a Megan un diurético.

“Me desperté y tenía 15 libras (6,8 kilos) menos”, dijo. “Había perdido 15 libras (6,8 kilos) de líquido que básicamente había salido del pecho”.

Otro escaneo reveló un corazón agrandado. Los médicos le diagnosticaron a Megan una miocardiopatía dilatada, una afección en la que el corazón no puede bombear la sangre de manera eficaz porque el ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo, está agrandado y debilitado. Esto puede provocar insuficiencia cardíaca, latidos irregulares y problemas en las válvulas cardíacas.

Poco después de que los médicos le administraran los medicamentos, Megan empezó a estudiar en la Universidad de Samford, en Birmingham (Alabama). También le colocaron un desfibrilador cardioversor implantable, o DCI, en el pecho para aplicar una descarga a su corazón en caso de que se saliera de ritmo.

Entonces, los médicos le dijeron algo aún más impactante: había que inscribirla en el registro nacional para un trasplante de corazón. Los médicos sospechan que una combinación de problemas cardíacos en la familia de Megan y un virus que padeció a finales de la escuela secundaria provocaron su insuficiencia cardíaca en fase avanzada.

“Fue aterrador, pero al mismo tiempo fue emocionante, porque significaba que iba a mejorar”, dijo Megan. “De hecho, la llamada para mi trasplante llegó el día de mi cumpleaños”.

La entonces joven de 19 años recibió su nuevo corazón en marzo de 2012. Comenzó un régimen de ejercicios y volvió a la universidad en otoño. Pero en diciembre, comenzó a tener fiebre y ganglios linfáticos inflamados, uno del tamaño de una pelota de golf. Era cáncer. Megan tenía una forma de linfoma que puede aparecer en pacientes trasplantados.

“This was a whole other shock to my family, but I think that I was able to maintain a certain upbeatness to me because I got through the transplant, and I was able to get healthy again,” she said. “I told myself, if God can carry me through a transplant, He can carry me through cancer.”

Después de seis tratamientos de quimioterapia, declararon que Megan estaba oficialmente libre de cáncer.

Casi una década después, Megan dijo que su vida ha vuelto “completamente a la normalidad”. Visita a su cardiólogo y oncólogo ocasionalmente, come alimentos saludables, hace ejercicios a diario y ha completado tres medias maratones. La agente inmobiliaria también se casó tras una propuesta de matrimonio de ensueño en la Fontana di Trevi de Roma.

“Esto puede sonar raro, pero estoy agradecida por haber tenido un trasplante de corazón y haber superado el cáncer, porque siento que realmente me ha convertido en la persona que soy hoy”, dijo.

Megan, que sabe de primera mano que las cardiopatías pueden ocurrir a cualquier edad, aconseja a las mujeres jóvenes ser conscientes de su salud.

“Tenemos que cuidarnos a nosotros mismos, para poder cuidar a los demás”, dijo Megan, haciendo una analogía con las instrucciones de un avión sobre ponerse primero la máscara de oxígeno.

“Creo que las mujeres nos acostumbramos a tratar de cuidar constantemente a nuestro cónyuge y a nuestros hijos y a ponernos a nosotras mismas en el asiento trasero o en un segundo plano, pero nuestra salud es igual de importante”.